Algo Que Leer!

Por Amor a la Tierra

Por Tayana José

Días atrás me animé a participar en el concurso de minicuentos “Cuentanos la historia de Pheethow”, el muñequito que protagonizó el afiche de la Feria Internacional del Libro Santo Domingo 2014,  el cuento debía responder a las siguientes preguntas: ¿Por qué lee El Principito? ¿Por qué viene en una burbuja azul? ¿Por qué tiene los ojos sesgados?  ¿Por qué viaja en el espacio?

Por alguna razón no gané el concurso, pero apenas terminé de escribir  me sentí ganadora, aquí les dejo mi historia sobre Pheethow, espero la disfruten…

                                   Por amor a la Tierra

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 En aquel pequeño planeta, llamado Lecturno, habitaban unos seres que realmente amaban la lectura, para ellos leer era nacer, leían tanto y tanto que jamás envejecían. De allí era Pheethow, un lecturniano que pasaba la mayor parte su vida leyendo sobre la Tierra, un planeta similar al suyo.

 Esa mañana Pheethow estaba muy triste, leyó que aquel hermoso planeta, el cual aprendió a amar a través de los libros, estaba a punto de estallar. Sus habitantes, los humanos, habían perdido el hábito de la lectura, convirtiéndose así en seres irracionales que no cuidaban sus recursos naturales, cortaban los árboles y tiraban basura en todos lados,  por lo que la tierra estaba muy deteriorada.

 Caminaba inquieto de un lugar a otro, sabía que la explosión de la Tierra iba a afectar terriblemente su galaxia, decidió viajar  para hacer que los humanos volvieran a leer y así evitar que la tierra explotara. Fue hasta donde Lectorgurú, el habitante más sabio del planeta, en busca de consejos, este le dio como regalo, El Principito, un libro en el que aprendería sobre los valores más esenciales de los humanos.

 Pheethow quedó muy agradecido por el regalo que acababa de recibir, tomó El Principito, abordó la nave espacial, en forma de burbuja, que utilizaban los lecturnianos para trasladarse de un planeta a otro y  comenzó su viaje. A medida que se fue acercando a la órbita terrestre su nave se fue tornando azul como el color predominante en la Tierra, debido a los grandes océanos que la cubrían.

 -Debo lograr que dejen de herirse y maltratarse unos a otros por cosas carentes de importancia y hacer que recuperen el respeto por la vida. Se decía Teresa, cuando vio aparecer a Pheethow.

 -La falta de lectura los lleva a comportarse así.- Le dijo Pheethow acercándose a ella. Y le resultó cierto lo que más de una vez había escuchado decir a los sabios de su planeta, “que todo aquello que buscamos nos busca también a nosotros”, pues el amor y el deseo de protección por la tierra lo atrajo hacia Teresa, la única humana que conservaba el hábito de lectura.

 Teresa casi salta de su cama al escuchar aquella voz. Sin dejarla salir de su asombro Pheethow le contó sobre la amenaza de la tierra.  Teresa lo miraba sorprendida y admirada del conocimiento que poseía aquella pequeña criatura de apariencia fetal: cuerpo diminuto, ojos grandes y sesgados.- Así eran los Lecturnianos.

 -¿De donde vienes?- Preguntó Teresa, logrando apenas articular palabras. Grande fue su sorpresa al escuchar a Pheethow mencionar las características del lugar en que vivía y supo que se trataba de aquel planeta gemelo de la Tierra descubierto por los científicos años atrás, cuando todavía algunos hombres solían leer.

Aquellos dos seres de diferentes planetas, pero movidos por el mismo sentimiento, elaboraron un plan y fueron por la tierra haciendo que todos volvieran a leer.

 

 

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